lunes, 10 de enero de 2022

Próximo reto: Madrid Vintage Run

Nuevos Retos

Como parte de mis propósitos para este año 2022 tengo previsto el correr al menos 12 carreras populares donde me gustaría que fuese una al mes para terminar con el colofón de la San Silvestre 2022 tal y como ha sucedido este año.

Al mismo tiempo me gustaría empezar a trabajar de manera más constante en la distancia de 10K donde creo que puedo hacer marcas un poquito mejores de las que he hecho hasta ahora. Es por eso que me he propuesto para este año el humilde pero a la vez exigente objetivo de bajar de la frontera de los 55', para lo que aún me queda bajar unos 3 minutos desde mi mejor marca personal. Es decir, 18 segundos el Km... que se dice pronto.

Con todo eso he decidido apuntarme a la Madrid Vintage Run 2022 de este año, que se celebrará el 5 de Junio. ¿Por qué? Pues por varios motivos.


Porque es una carrera homenaje a los corredores ochenteros de nuestros país, cuando aun las largas distancias eran una disciplina para unos pocos locos privilegiados.

  • Porque me parece muy divertida la estética general de la carrera, donde la gente intenta ponerse sus looks runners más viejunos.
  • Porque es una carrera rapidísima al ser todo su recorrido cuesta abajo, con lo cual puedo animarme a atacar mi MMP y tratar de lograr esos Sub 55. De hecho, no solo aspira a ser el 10K más rápido de España, sino también a serlo del mundo.
  • Porque el año pasado los pocos dorsales que salieron volaron en segundos y me quedé con la miel en los labios...
Con todo eso me parecía imposible no inscribirme, así que desde ya tengo un nuevo reto marcado en rojo en mi calendario y con ello una nueva razón para seguir mejorando día a día... 

Además las medallas finisher de esta carrera suelen ser increíbles y tengo ganas de seguir sumando más a mi nueva colección.

¡Nos vemos en las calles! 

domingo, 9 de enero de 2022

Correr por sensaciones

Aprender a correr por sensaciones.

Empiezo a darme cuenta de que en este mundo runner hay dos formas de correr: 

Los que adoran planificar y las métricas y se pasan las carreras mirando el reloj analizando su ritmo en cada tramo que previamente se habían estudiado (Ese podría ser yo, pero aún me cuesta reconocerme como runner)

Los que adoran correr por sensaciones y en en lugar de planificar cada tramo prefieren escuchar a su propio cuerpo en lugar de fijarse en la pantalla de un reloj. (Ese definitivamente no soy yo)

En mis últimas carreras me he dado cuenta de que estoy tan acostumbrado a marcarme unos umbrales de ritmos sobre los que moverme y ceñirme a ellos que cuando me toca improvisar o salirme de lo planificado me cuesta adaptarme. 

A partir de esa idea, hoy, que he vuelto a salir a la calle después de darme unos días de respiro para recuperarme de la San Silvestre Vallecana 2021 me he propuesto correr sin reloj y tratar de escuchar a mi cuerpo.

Para ponérmelo fácil he salido por un recorrido de 6 Km que conozco al dedillo para tratar de empezar por una ruta que conozco y en la que sé dónde se encuentra cada kilómetro y por tanto cómo deberían ser mis sensaciones en dichos puntos corriendo a mis ritmos habituales.

Conclusiones:

  • Mi cuerpo es muy optimista: A pesar de saberme el recorrido y asumir que debería ir casi en automático, tenía la sensación constante de ir más lento de lo normal y trataba de acelerar continuamente. Al final he terminado el recorrido en casi dos minutos menos de lo habitual y completamente fundido. ¡Tengo que depurar esas sensaciones!
  • La experiencia me ha gustado: Reconozco que me he pasado más tiempo tratando de imaginar cuánto tiempo llevaría corriendo o a qué pulsaciones iría que escuchando a mi propio cuerpo, pero ha sido interesante ver como reacciona la mente ante la incertidumbre.
  •  Necesito repetirlo más veces: Al final la experiencia me ha demostrado justo lo que ya sabía, que es el hecho de que no sé correr con cabeza cuando no sé cómo voy y debo aprender a gestionar mejor mis energías. He pasado el entrenamiento pensando que iba lento pero en el último kilómetro he comprendido que al ritmo que iba no habría podido terminar un 10 K.
Estos han sido mis parciales

y estos mis parciales en un entreno semejante en el mismo recorrido.


Como veis hay una diferencia de más de 20 segundos por kilómetro que, aunque me demuestra que puedo hacerlo más rápido, me ha dejado completamente reventado lo cual no es la mejor sensación en un entreno. Seguiremos intentándolo.

Completamente KO.


¡Nos vemos en las calles!

martes, 4 de enero de 2022

Mis logros de 2021

RESUMEN DEL AÑO

Hace unos días que terminó el 2021 y ya es hora de hacer balance de los logros conseguidos en este año y especialmente de todos aquellos que significan haber superado el objetivo que me había planteado.


¿Qué he logrado de lo que me había propuesto en 2020 para este año?

1) Continuidad corriendo: Puede parecer una tontería, pero el principal logro es haber mantenido la constancia a pesar de la pereza, las vacaciones de verano y las lesiones. 

2) Mi primera carrera popular: La carrera del Pollo queda ya lejos en el tiempo, pero fue el primero de mis logros: Atreverme a ponerme un dorsal y terminar la carrera con ganas de más.

3) Mi primera 10K: Lo que me parecía la tan inalcanzable distancia hasta en mis sueños más locos, se convirtió en realidad en la Moonrace (con el tiempo hasta le he cogido cariño) y después de esa 4 más.

4) Terminar la San Silvestre: El que era la madre de todos los objetivos y que en mi mente se convertiría en mi primer 10K. Al final mis sueños se cumplieron, fue mi 5º 10K y no solo lo terminé sino que lo hice en menos de 60'.

Sin embargo, lo mejor ha sido darme cuenta de que he alcanzado cosas que hace un año no me hubiera imaginado que pudiera ponerme como objetivo y que hacen que 2021 sea un año inimaginable a pesar de las circunstancias.
  • Más de 470 Km recorridos, es decir, la distancia de Madrid a Oviedo.
  • Un total de 41 horas corriendo.
  • Casi 10 Kg perdidos.
  • 9 Carreras completadas, para un total de 78K de competición.

Sumando dorsales

Con la motivación de pensar en todo ello me he apuntado a la carrera solidaria Fundación Real Madrid 2022 el 30/01 para poder empezar a sumar logros para este año. Carrera que va derechita a mi lista de próximos retos.



¡Nos vemos en las calles!

sábado, 1 de enero de 2022

10K: San Silvestre Vallecana 2021

San Silvestre Vallecana 2021.

Todo largo camino comienza con un pequeño paso y en mi caso esta historia comienza hace varios años cuando uno de mis tíos, corrió la San Silvestre del año 2005 y se convirtió en un héroe para mí.

En aquellos tiempos las "largas distancias" estaban menos popularizadas de lo que lo están hoy, por lo que en el momento en qué cruzó la meta, pasó a convertirse en un nuevo superhéroe para mi lista. Al fin y al cabo era alguien que, rondando los 40, se atrevía a afrontar distancias y climatologías que me parecían de ciencia ficción.

Pasaron los años y con ellos, muchos de mis conocidos se fueron sumando a la distancia más común entre los corredores populares: El 10 K, pero no por ello perdía su halo de inalcanzable y su vitola de conquista solo al alcance de muy pocos hasta que empecé a plantearme el "¿y por qué yo no?" que ha llevado al ser humano tan lejos en su historia y a mí al inicio de una nueva aventura.

A partir de ahí el resto es historia, muchos entrenamientos, algunas decepciones, muchos momentos increíbles y varios desafíos completados hasta llegar a la que sería la carrera con la que empezó todo. Hoy después de más de 15 años me he puesto la camiseta de la San Silvestre Vallecana 2021.

A pesar de mi lesión, me había propuesto como objetivo intentar terminar en menos de una hora para poder convertir la San Silvestre Vallecana 2021 en mi segundo sub 60 oficial del año, sabiendo eso sí, que mi estado de forma no estaba para muchos trotes y más aún para un recorrido tan duro como el de la San Silvestre Vallecana.

Listo para despedir el año de la mejor manera.

La espera.

Como casi siempre ocurre, lo peor de empezar un nuevo camino es la dura espera desde que te lo propones hasta que sucede y en mi caso fueron los eternos casi dos meses desde que compré mi dorsal, recién salido de una lesión, hasta que me puse en la línea de salida dispuesto a cerrar un círculo que comenzó muchos años atrás.

En este largo tiempo he visto como mi estado físico se recuperaba lentamente hasta acercarse levemente a cómo estaba antes de romperme el bíceps femoral pero también he visto como mis compañeros de carrera caían víctimas de este terrible enemigo de nuestro tiempo que es el Covid-19 hasta dejarme solo al pie del cañón así que hoy también corro en su nombre.

Como soy corredor solitario y ya llevo algunas carreras a mis espaldas no me importó plantarme solo en la línea de salida, pero confieso que al ver el fantástico ambiente que se respiraba, tanta gente, todos con la camiseta oficial, muchos de ellos disfrazados y un panorama que casi se parecía más a los carnavales de Tenerife que a una carrera popular me sentí un poco fuera de sitio y me habría gustado tener a alguien con quien compartir la aventura.

Sin embargo, tras unos minutos rondando la zona y empezar a sentirme parte de todo aquello, la sensación de incomodidad se fue diluyendo. Confieso que todavía me siento un poco paranoico con el Covid y procuraba buscar la máxima distancia de seguridad frente al enorme tumulto que crecía por momentos mientras mi oleada, la cuarta, se preparaba para plantarse en la línea de salida.

El ambiente era increíble, muchísimas personas se agolpaban impacientes y un concierto de rock en vivo animaba la salida... La sensación era la que esperaba haberme encontrado en el EDP Rock and Roll en lugar de en esta carrera.

En ese momento tenía una mezcla enorme de pensamientos: Los nervios habituales previos a la carrera, un poquito de respeto a la masa de personas que me rodeaba en un momento en que la pandemia no deja de crecer, diversión y curiosidad por los disfraces que lucían muchos corredores, pero sobre todo un nudo en la garganta por la emoción de encontrarme allí, donde me parecía imposible poder llegar no hacía tanto tiempo.

La salida...

La carrera.

Finalmente, el momento tan esperado llegó a las 17:45 cuando sonaba la bocina que daba comienzo a la carrera, y puse en marcha mi reloj y mi dorsal 14978

Mis piernas tardaron todavía unos segundos en ser conscientes de la situación mientras comenzaba el ascenso por Concha Espina todavía abrumado por la enorme avalancha de personas que me rodeaba.

Los primeros metros fueron muy confusos, había tanta gente que casi no se podía correr y al contrario de lo que me había sucedido en carreras previas había muchísimo público animando desde el primer momento, así que creo que en lugar de sentirme motivado me sentí abrumado mientras enfilaba la calle Serrano esquivando a cientos de corredores y tratando de encontrar mi ritmo.

Con el paso de los metros comencé a disfrutar de la sensación de estar arropado por tanta gente que animaba y por el ambiente festivo de la carrera, siendo al mismo tiempo consciente de que si quería alcanzar mi objetivo debía tratar de cubrir los primeros 7 km en torno a los 5:40 el kilómetro para poder ganar algo de margen para la terrible subida de la Avenida de la Albufera.

Sin embargo, entre lo lento del inicio por la multitud y por lo duro del arranque en la cuesta de Concha Espina, terminé el primer kilómetro en unos 5:55, que a pesar de ser un tiempo más que excelente para mí me dejaba poco margen de cara al futuro, así que con ese pensamiento y sabiendo que los próximos kilómetros eran en bajada aumenté el ritmo dejándome llevar por la marea de colores.

La gente animaba sin parar y te llevaba en volandas así que la Calle Serrano que ya había recorrido varias veces en carreras previas se me hizo extrañamente corta a medida que iba cubriendo metros y aumentando el ritmo y cuando me quise dar cuenta había cerrado el kilómetro 2 en unos 5:33 segundos.

Fue ahí cuando empecé a ser consciente de que a pesar de la ventaja de la cuesta abajo, estaba afrontando la carrera a un ritmo más adecuado para un 5k que para un 10k y que me pasaría factura, pero emperrado como estaba en sacar algunos segundos para el futuro, no me atrevía a bajar el ritmo mientras adelantaba sin parar a gente disfrazada de Goku, Elvis, Langostinos o Super Mario Bros. 

Al ritmo que llevaba enseguida alcancé la Plaza de Colón y seguía sorprendido de la cantidad de gente que animaba desde las aceras y se sacaba fotos con los corredores, haciéndome sentir más parte de una enorme cabalgata de Navidad que de una carrera. Muchos niños extendían las palmas de las manos hacia la carretera esperando que alguno de nosotros les chocase los cinco al pasar en lo que parecía ser una especie de homenaje al mundo pre Covid.

Un poco antes de terminar la calle Serrano, cuando rondaba el kilómetro 3 y mantenía un ritmo de unos 5:40 me crucé con un hombre con una pancarta en la que nos criticaba por propagar el Covid... Reconozco que me sentí un poco culpable de formar parte de una masificación tal, no solo por lo corredores sino por todo el público que generábamos, pero quise engañarme un rato y pensar que estábamos al aire libre y no debía ser tan grave y seguí corriendo.

 Al llegar a la Puerta de Alcalá mis pensamientos negativos se disiparon por completo. Había un escenario con música a todo volumen y luces de colores y una enorme multitud que animaba. Unos corredores disfrazados de los payasos de la tele daban la nota de color y más que nunca tuve la sensación de formar parte más de un enorme espectáculo que de una carrera. 

Me sorprendió descubrir que en lugar de continuar por Alfonso XII girábamos a la derecha para llegar a Cibeles y seguir por el Paseo del Prado. Confieso que a pesar de mis reticencias por el Covid no podía negarme que el ambiente era increíble y me moría de ganas de sacar el móvil y ponerme a sacar fotos de las luces que cubrían el tramo de la Calle Alcalá. No obstante, sabía que tenía poco margen que perder y quería sacarle el máximo partido al tramo de bajada de la carrera.

El ambientazo

Me hizo mucha gracia ser consciente de estar bajando el Paseo del Prado cuando estaba ya acostumbrado por carreras previas a recorrerlo en sentido ascendente y me sorprendió ver cómo de diferente se nota la inclinación al subir que al bajar. De hecho me dio un poco de vergüenza haber pensado en ese recorrido como una terrible subida cuando ahora mismo apenas era capaz de sacarle algo de partido a la pendiente para ganar algo de ritmo.

A pesar de todo, unos metros más adelante me encontré con el arco que marcaba los primeros 5 kilómetros y descubrí que, había conseguido mantener el ritmo de 5:40 que me había propuesto pero que al mismo tiempo estaba agotado con media carrera por delante. Atocha se veía a unos cuantos cientos de metros y sabía que en breve perdería la ventaja de la cuesta abajo.

Al llegar a Atocha, a pesar del cansancio tuve unos momentos de motivación ya que había un nuevo escenario con música y alrededor una gran multitud de gente animando que una vez más te hacía volar, sin embargo notaba que había empleado, contra toda prudencia, demasiada energía en los primeros kilómetros y estaba empezando a tirar de la reserva. Recordé también que a pesar del pequeño repecho, unos metros más adelante comenzaba una nueva bajada, esta vez la última, hasta llegar al Puente de Vallecas, así que traté de mantener el ritmo al precio que fuera. A pesar de todo, tragué saliva cuando vi que cerraba el kilómetro 6 en 5:56 y aún me esperaba la Avenida de la Albufera.

En ese momento ya iba con la lengua fuera y casi no podía mantener el ritmo ni en los tramos cuesta abajo, así que convertí la carrera en un ejercicio matemático de "¿Cuántos segundos por kilómetro puedo perder para no subir de la hora?". Por suerte ya estaba acercándome al Puente de Vallecas donde un nuevo escenario con música y luces sicodélicas me hicieron distraerme un rato, a pesar de que mis piernas iban fundidas y comenzaba el terrible ascenso.

Los primeros metros de subida me sentí optimista. "¡Pues no era para tanto!" pensé mientras bajaba un pelín el ritmo para no desfondarme y cerrar el kilómetro 8 en 6:11. Según mis cálculos, si era capaz de mantener ese ritmo un kilómetro más llegaría con margen suficiente hasta para bajar un minuto de la hora, pero a medida que iba recorriendo metros la pendiente se iba acentuando y cada vez más gente se rendía de seguir corriendo.

En ese momento el público tiraba más que los que estábamos corriendo. Se escuchaba por todos los lados gritos de "Vamos, que no queda nada" pero ninguno de los que tratábamos de mantener el tipo parecíamos muy confiados... Sentía que mi ritmo se había hecho añicos y un par de vistazos al reloj me revelaron que estaba subiendo a algo más de 7:15 el kilómetro. Mi margen se disolvía como un azucarillo...

En ese momento en el que estaba planteándome si no sería tan malo seguir un ratito caminando, un grupo de chicos de unos 12 años que animaba desde la acera me preguntó el nombre. Con un jadeo confuso les respondí "Miguel" mientras trataba de seguir escalando como fuera, justo cuando el grupito comenzó a animarme a voz en grito "¡¡Miguel, Miguel, Miguel!!" lo que me hizo sonreír para mis adentros y apretar un poco el paso para no decepcionar a mi grupo de seguidores recién fundado. ¡Gracias chavales!

De esta manera y pasándolas realmente canutas comencé a divisar la calle de Carlos Martín Álvarez donde dejaríamos la terrible Avenida de la Albufera para afrontar el que sería el último kilómetro. Me sentía cansado como nunca antes, pero la meta empezaba a estar al alcance de la mano.

En mi cabeza, era el momento de apretar un poco sabiendo que este último kilómetro y pico era casi todo cuesta abajo pero me di cuenta de que las piernas no daban ni un gramo más de sí. A pesar de que intenté exprimirme un poco más para compensar el tiempo perdido en la subida, cerré el kilómetro 9 en 6:31, un tiempo que me dejaba muy cerca y a la vez muy lejos de terminar en menos de una hora. Necesitaba como fuera terminar el último kilómetro en un poco menos de 6 minutos y tal y como iba de fundido no lo veía nada claro.

Mis padres se habían propuesto ir a recibirme antes de llegar a la meta y el último kilómetro me lo pasé tratando de encontrarlos entre la multitud mientras intentaba sacar un poco más de combustible del depósito disfrutando de los últimos ánimos de la gente de Vallecas y apreciando el cambio de paisaje y paisanaje entre los barrios ricos y los pobres de Madrid. ¡Que viva Vallecas!

En ese momento en el que me faltaba ya el aire y las piernas se negaban a empujarme un metro más, solo esperaba verlos cuanto antes y que me sirvieran de ánimo para dar el último acelerón, pero de momento no los encontraba. Apenas quedaban unos 500 metros y ya trataba de sacar energía de donde no la había cuando los encontré. Para mi desgracia yo iba por el lado derecho de la carretera y ellos estaban esperando en la acera izquierda, así que tuve que invertir las últimas energías en cruzar la calle en horizontal para poder saludarlos mientras esquivaba a los corredores que venían por detrás.

Ahora sí, sabía que era el momento de darlo todo y que el margen se había reducido al mínimo. Intenté esprintar pero las piernas ya no daban más de sí, así que me limité a no bajar el ritmo y crucé el arco con el puño en alto y un parcial de 5:50.

Según mi reloj había cruzado en unos 59 minutos y 50 segundos, pero aún tenía que esperar al tiempo oficial... aún así me permití unos segundos de emoción al darme cuenta de que había conseguido terminar el objetivo que me había planteado tanto tiempo atrás y que me había llevado desde ponerme unas zapatillas y rodar unos pocos metros hasta cruzar esta meta.


El cierre.

La verdad es que mis emociones y sensaciones una vez más son confusas. Como me pasa después de cada carrera hay un poco de cal y otro poco de arena.

Lo positivo es sin duda mi propio logro y la emoción que me llevo de haber superado mis metas incluso aquellas que me parecían imposibles.

Por supuesto también el fantástico ambiente que había, la actitud de la gente tanto los corredores como el público. Me ha encantado sentirme tan arropado por tanta gente y sentir como me llevaban en volandas cuando ya no daba más de mí. Ha sido una forma realmente increíble de cerrar el año.

Me ha emocionado ver la diferencia de gente entre los barrios ricos y pobres y sentir como de alguna manera todos podemos estar unidos por una causa común a pesar de tantas desavenencias y me ha dado un poquito de orgullo de haber sido por un día un eslabón en la enorme cadena invisible que nos conecta a todos.

Lo negativo lo pone la situación sanitaria que tenemos. Me da mucha tristeza ver como todos nos hemos convertido en sospechosos y como aunque nos intentamos unir y recuperar ciertas alegrías, seguimos mirándonos todos con sospechas. 

En otro momento habría pensado que esta carrera ha sido un espectáculo pero hoy siento que hemos cruzado los límites de la prudencia. Me deprime sentirme culpable por haber formado parte de esta carrera y saber que en el fondo he sido un poco irresponsable por meterme en un enorme tumulto de personas.

A pesar de todo, lo positivo supera ampliamente a lo negativo y sé que esta ha sido la primera, pero no será mi última San Silvestre. 

Por cierto. Resultado oficial: 59:43 segundos. ¡Justito, pero un nuevo sub 60 para mi colección!

Un nuevo sub 60.

Ahora a buscar nuevos retos y seguir creciendo. 

¡Nos vemos en las calles!

domingo, 19 de diciembre de 2021

10K: La carrera de las empresas 2021

La Carrera de las empresas 2021.

Después de mucho tiempo parado y tras un periodo de readaptación para mi vuelta al asfalto, hoy tocaba colgarse de nuevo un dorsal al pecho y participar en la Carrera de las empresas 2021, un 10K por equipos de 2 a 4 personas por la Castellana donde la puntuación final la da la suma de los tiempos de todos los miembros de cada equipo.

Todos los años en la empresa veía circular los típicos correos corporativos motivando a unirse a la carrera y pensando lo típico de "un año de estos me apunto"... Bueno, pues en mi lista de pequeños logros de este año está el haber dado el paso definitivo y haberla corrido.

Mi objetivo era valorar mi recuperación tras la lesión y mi estado de cara a la San Silvestre Vallecana así que me conformaba con entrar en unos 65-70 minutos y recuperar sensaciones, sin aspirar todavía a volver a hacer un sub60 como en la edp Rock and Roll.

La preparación

Nos hemos citado todos los participantes de la empresa para repartirnos las camisetas, dorsales y demás, a las 8:30 cerca de la salida. Allí calentaremos en conjunto, haremos grupo y nos repartiremos en los diferentes equipos y en las modalidades, ya que algunos corremos los 10 Km y otros 6,5 Km.

El trayecto es idéntico para ambos grupos, saliendo del Museo de Ciencias Naturales por la Castellana hasta la plaza Castilla. Después volvemos al punto de partida, donde los de 6,5 K terminan la carrera y los de 10K continuaremos hasta Colón para dar la vuelta hasta la meta común.

De camino a la cita me empapo de las primeras imágenes, el ambiente pre carrera es fantástico y todavía me pone los pelos de punta ver a tanto corredor abarrotando las calles. También me sigue sorprendiendo el aspecto tan formidable que tienen muchos de ellos y me pregunto si alguna vez se me verá con esa pinta de devorador del asfalto que lucen algunos... Asumo que la respuesta es no.

Me encanta ver cómo muchas empresas han querido destacarse a lo grande y tienen montados sus propios stands, han equipado a sus participantes con ropa de correr corporativa llena de detalles o forman corrillos en los que se respira auténtico espíritu de equipo... 

Confieso que llegar a mi propio "circulo" me decepciona un poco... Somos pocos, muy pocos, de hecho falta al menos un tercio de la gente que tenía que venir incluyendo a mi propio compañero de equipo, por lo que  me lamento al ver que ya estoy descalificado desde antes de empezar ya que solo puntúan los equipos donde todos sus miembros llegan a la meta.

Al menos tenemos camiseta corporativa, un poco más cutre que la de otros equipos y de manga corta para una carrera en diciembre, pero da el pego y nos ayuda a diferenciarnos. Eso sí, cuando empezamos a animarnos, nos enteramos de que el responsable de traer los dorsales se ha olvidado de ellos y que a falta de 30 minutos dependemos de que nos los puedan traer a tiempo...

En este panorama de un tanto de desconcierto y frialdad noto que falta ese espíritu de equipo que he visto en tantos otros grupos. De hecho ni siquiera nos presentan entre nosotros, con lo que hemos ido haciendo grupitos. Aún así se agradece ver de nuevo a gente a la que con la pandemia hacía tiempo que no te encontrabas y quieras o no se te pinta una sonrisa en la cara... aunque con la mascarilla no se vea.

¡Haciendo equipo!

Finalmente tras asumir que los dorsales ya no llegarían a tiempo y justo cuando nos llaman a la línea de salida aparece alguien a toda prisa con ellos que nos ponemos como podemos mientras hacemos malabarismos por encontrar imperdibles que tampoco se han acordado de traer. 

Así que el comienzo de la carrera es caótico y confuso y nos mezclamos entre la muchedumbre sin ni siquiera desearnos un "Suerte equipo"... ¡Un desastre, pero ahora toca correr!

La carrera

En ese momento en el que empiezo a trotar mientras me ajusto el dorsal 9326 que, por cierto, me tapa el logo de la empresa situado poco estratégicamente en mitad del pecho, me acuerdo de que con todo el trajín no solo no he calentado sino que ni siquiera he activado el GPS.

Por "suerte", en esta carrera han decidido que las marcas no importan, así que no hay cajones de salida y que las medidas Covid tampoco son tan relevantes por lo que nos hacen salir a todos a la vez -cosa que no había visto en todo este tiempo- en un batiburrillo humano. De este modo, la salida se convierte en un torrente que intenta atravesar un embudo, no dejando apenas espacio para moverse. Así que, en este inicio lento me da tiempo a activarlo todo sin problemas.

Los primeros cientos de metros son agobiantes, muchísima gente se agolpa en la calle chocando unos con otros. Los corredores que pretenden hacer marca acortan por donde sea, aumentando el caos, pasando por los parterres, el carril bus o las cabezas de los demás corredores si hace falta. En este momento ya casi nadie lleva mascarilla y parece la Puerta del Sol en pleno fin de año. Nota terriblemente negativa para la organización.

Una salida más bien densa...

En este panorama apenas consigo recorrer mi primer kilómetro en un poco más de 7 minutos con lo que me descuelgo de mi ritmo habitual y de cualquier pretensión de encontrarme con mis compañeros de 10K que han salido como tiros filtrándose entre las rendijas que dejan los demás corredores.

Yo,  de momento, confieso que me siento gruñón. Voy protestando mentalmente por todas mis desventuras y no estoy realmente donde tengo que estar, por lo que cuando me centro un poco veo que mi ritmo es muy bajito y soy consciente de que como no me espabile no voy a llegar ni en una hora y cuarto, así que aprieto el paso y me quedo en un ritmo de 6:20 kilómetro.

Sé que los 3 primeros kilómetros de carrera son cuesta arriba, después 5 cuesta abajo y de nuevo otros 2 cuesta arriba, así que me relajo un poco pensando que tendré una bajada larga donde recuperar el tiempo perdido y pienso que 6:20 para la subida es un ritmo que se ajusta a mis capacidades actuales.

Con esos pensamientos alcanzo el kilómetro 2 y ya tengo a tiro la Plaza Castilla mientras que de vuelta ya pasan los corredores en cabeza a un ritmo infernal mientras la gente les jalea. ¡Fenómenos!

Otra vez más la organización se empeña en convertirnos en carne de cañón y nos hace circular por el túnel de plaza de Castilla en lugar de por la superficie, por lo que la gran masa de miles de corredores se adentra en el túnel y se comprime, haciendo que se reduzca al mínimo cualquier distancia de seguridad. El ambiente está muy cargado, vamos hombro con hombro y estoy deseando salir. Confieso que en este momento no me siento muy cómodo.

Se supone que en cualquier momento tenemos que girar para afrontar la Castellana en sentido descendente pero los metros se me hacen eternos y justo cuando por fin acabamos el horrible túnel nos hacen dar la vuelta justo a su salida y volver a recorrerlo en sentido inverso. Esta vez se me hace un poco más corto, quizás porque asumo que ya entro en la cuesta abajo y me preparo para aprovecharla todo lo que pueda.

A la salida del túnel me quedo sin excusas para no dejar de quejarme y empezar a poner toda la carne en el asador, así que subo el ritmo para quedarme en unos 5:40 min el kilómetro. Además a lo lejos distingo a algunos de mis compañeros y me anima ver que los tengo a tiro y aspirar a no llegar el último... No podré participar en la parte por equipos, pero el animal competitivo que vive en mí no se resiste a intentar superar a alguno.

Justo cuando acabo de superar el kilómetro 4, adelanto a dos de mis compañeros que participaban en la carrera de 6,5 km, pero ni rastro de los que participaban en los de 10 K. Así que viendo que voy suelto de piernas me animo a mantener el ritmo y empiezo a disfrutar.

En mis últimas carreras siempre había tenido molestias de algún tipo pero un balance rápido me hace ver que físicamente estoy bien, a excepción de mi fondo que desde la lesión y el tiempo parado aún no ha vuelto a ser el que era, por lo que me siento un poco en deuda conmigo mismo sabiendo que el ritmo fuerte que llevo ahora lo pagaré con las energías del futuro... Aún así como la cuesta sigue siendo benévola la aprovecho.

Además, en ese punto, nada más cruzar el Bernabéu me encuentro con la única persona que había animado en todo el camino. Acostumbrado a tener aunque sea un aplauso de vez en cuando me sorprende ver el ambiente tan frío de esta carrera y felicito mentalmente su iniciativa al tiempo que le agradezco de corazón sus ánimos, que aunque vengan de uno solo me llegan hasta el tuétano de los huesos. ¡Gracias!

En este momento los metros me se pasan volando y cuando me doy cuenta ya estoy en el kilómetro 6 y aparece la encrucijada con la ruta hacia la derecha para los del 6,5k y a la izquierda para los de 10k. En ese momento me arrepiento de no haber cogido la opción "light" y me muero un poco de envidia viendo como unos terminan mientras a mí aun me queda un tercio del recorrido

Confieso que otra parte pequeñita de mi mente piensa "Al revés, tú lo que eres es un valiente" y con esa sensación me quedo, sonrío, tomo el camino de la izquierda y sigo corriendo.

Llegando a la encrucijada de caminos. ¿Pastilla roja o azul?

Así que, entre que la mitad de los corredores se va en otra dirección, haber encontrado al único animador de la carrera y que llega el avituallamiento -también muy frío- que ya no esperaba encontrar, este tramo de carrera se me está pasando muy rápido. La cuesta abajo también ayuda muchísimo y consigo mantener el ritmo de 5:40 sin mucho sufrimiento. De hecho muy a lo lejos veo los globos de las liebres y me empiezo a plantear si tendría alguna opción de alcanzarlos y terminar en un tiempo digno... pero parece muy lejano aún.

Justo ahí, alcanzo a una de las compañeras que había comenzado la carrera con un ritmo infernal y que ahora parece que ha pagado el precio de un esfuerzo prematuro. La animo a seguir y aunque trata de acompañarme unos metros, parece ko y se rinde. Me felicito mentalmente por haber sido prudente en el inicio y me da un poco de vidilla para seguir aprovechando la cuesta abajo que ya se termina.

Estoy llegando a un momento delicado, llevo unos 7,5 km y mis piernas ya están algo justitas. Además, como la carrera da la vuelta sobre sí misma veo en sentido contrario el cartel del km 9 y a toda la gente que recorre la Castellana cuesta arriba, casi a punto de terminar. Intento imaginarme a mí mismo en esa tesitura y me da pánico todo lo que me queda y tener que empezar a subir otra vez. Hago cálculos de cuánto tiempo me queda para encontrarme justo en ese punto y sé que en menos de 10 minutos me tocará. 

Justo cuando alcanzo el kilómetro 8, llegamos a la plaza de Colón y comenzamos el camino de vuelta. El globo de las liebres de repente parece a mi alcance y empiezo a hacer nuevos cálculos para ver si soy capaz de entrar en menos de una hora, así que me peleo con mis piernas para aguantar los 5:40 min/km que llevaba en la bajada durante la subida.

A pesar de mis esfuerzos la subida me desgasta y voy con lo justo "A este paso no llego en una hora" me digo. "Ya, pero si acelero tampoco voy a llegar" me respondo. Al final gana la primera idea y consigo volver a los 5:40 y alcanzar el globo justo cuando acabo de pasar el kilómetro 9.  En ese momento pienso que ya lo tengo hecho y que solo tengo que seguir con ellos, pero haciendo números veo que ese globo debe ser el de los 65 minutos, por lo que, a pesar de que yo salí más tarde, si me quedo con ellos no alcanzo el objetivo.

Aprieto unos cientos de metros pero ya asumo que no voy a ser capaz de recortar el minuto que me queda en menos de un kilómetro y ya solo me esfuerzo en no bajar más el ritmo. Entro en la meta ya despreocupado por el tiempo, dándolo todo y celebrando haber cruzado mi séptimo arco.

Al final 01:01:18, mucho mejor que de lo que esperaba antes de la carrera y aún unos minutos por debajo de cómo estaba hace unos meses, pero a pesar de eso las sensaciones generales son muy buenas. Me ha faltado físico y ¡aire!, pero las piernas han respondido bien.

Una vez más al cruzar la meta un ambiente muy frío, casi nos echan de la zona de llegada sin apenas animarnos como en otras carreras. Nos dan una efímera bolsa del corredor con un poco de desgana y fuera.


Conclusiones

La carrera en general no me ha gustado mucho. Ha sido muy fría y con una organización que no ha estado a la altura de la actual situación sanitaria, por mucho que se empeñen en recordarte que te pongas la mascarilla a la llegada. 

Avituallamiento solo líquido, no han dado mascarillas limpias al llegar, nos han hecho salir a todos a la vez sin cribar por cajones, ni respetar la distancia covid y haciéndonos pasar por varios embudos donde se amontonaba la gente.

Por otro lado por la parte que compete a mi empresa tampoco me ha gustado. No han creado ambiente de equipo en ningún momento que es el objetivo de un evento como este. Tampoco se han preocupado en que nos encontrásemos todos a la llegada y compartiésemos la jugada con una bebida, no han tenido el gesto de esperarnos en meta y quizás sacar alguna foto. En general poco y mal organizado.

Correr, como siempre, ha sido un placer mezclado con sufrimiento. Me encanta la sensación de seguir superando metas y obstáculos que creía imposibles y poder terminar un nuevo 10K con cierta tranquilidad.

Me llevo muchos deberes para el futuro pero una sensación de que poco a poco avanzo por la senda adecuada.

Carrera de las empresas 2021.

¡Nos vemos en las calles! Próxima parada... ¡San Silvestre 2021!

viernes, 17 de diciembre de 2021

Propósitos de año nuevo para un corredor novato.

Objetivos para 2022.


Estamos llegando al cierre del año 2021, un año en el que finalmente he conseguido cruzar el umbral entre el propósito de cada año de empezar a hacer deporte y realmente ponerme a hacerlo.

Sin embargo, lejos de conformarse es la hora de plantearse nuevos desafíos para el próximo año que me hagan seguir queriendo ponerme las zapatillas. 

Por supuesto, en unos días haré la recapitulación de lo que ha sido el 2021 para ver cuántos de los propósitos que tenía en el año anterior he sido finalmente capaz de cumplir...¡La San Silvestre está a la vuelta de la esquina!

1) Entrenar más veces

Aunque he llegado más lejos de lo que jamás habría imaginado, he tenido muchos momentos en los que por lesión, cansancio, pereza u otras ocupaciones he estado parado demasiado tiempo. Por tanto me gustaría para este año salir como mínimo 2 o 3 veces a la semana y hacer al menos 500 km en el año.

2) Mejorar mi técnica

Hasta ahora me he limitado casi siempre a rodar sin ton ni son, pero he llegado al punto en el que soy consciente de que para poder seguir mejorando necesito incluir algo de entrenamiento de fuerza y calidad que me hagan corregir mi técnica de carrera.

3) Bajar de los 27' en un 5K.

Aunque casi nunca me planteo competir en los 5K, es un hecho que asegurar un buen ritmo en dicha distancia debería ser el primer paso para plantearse marcas mejores en distancias más largas. Creo que conseguir reducir un minuto en mis 5K está a mi alcance y quiero conseguir consolidar como mínimo esa marca.

4) Bajar de los 55' en un 10K

Un poco lo mismo que sucede con el 5K, necesito ser algo un poco más ambicioso. Así que en la línea de mejorar mi 5K me planteo trasladar esa mejora a poder bajar de los 55' en 10K, una distancia que me cuesta todavía dominar.

5) Correr más distancia

Hasta ahora mi distancia más larga ha sido de 10.560 m, es decir, un 10K y unos metrillos más que la conseguí estirar. Eso significa que mi distancia máxima está al nivel de las carreras que estoy corriendo cuando debería ser un poco mayor. En este año me he propuesto incrementar la distancia y ver si soy capaz de plantearme para final de año una media maratón.´

6) Más carreras

Ahora que ya estoy enganchado a la fiebre de correr tengo dos metas: Una es participar en nuevas carreras y otra que me hace mucha ilusión es repetir alguna de las que ya he hecho y ver qué tal me siento ahora que tengo algo más de experiencia. Por ponerme una cifra 12 carreras para este año.

Estos son mis retos por el momento, seguro que me van surgiendo nuevos a medida que vaya añadiendo kilómetros a mis piernas. ¡Prometo compartirlos!

lunes, 13 de diciembre de 2021

Correr después de la lesión: De vuelta al asfalto IV

Con esta entrada doy por terminada mi vuelta al asfalto ya que, aunque aún estoy muy lejos de mi estado de forma óptimo y de los ritmos previos a la lesión hoy me he atrevido por primera vez a encarar una tirada un poco más larga de lo habitual y los resultados han sido mucho mejores de lo que podía imaginar.

Dado que la San Silvestre 2021 está a la vuelta de la esquina y todavía me siento muy inseguro de cara a afrontar un 10K con mínimas garantías opté por inscribirme a la Carrera de las empresas 2021 en su versión de 10 kilómetros con un recorrido circular por la Castellana, mitad subida, mitad bajada para ponerme a prueba y ver cómo responde el cuerpo ante un nivel algo mayor de exigencia.

Lo malo es que es el próximo domingo (19/12/2021), es decir que como mucho me quedan 3 salidas más y aunque me vaya a servir como test de cara a la San Silvestre, todavía me siento muy verde en mi recuperación, por lo que me he propuesto en principio correrla sobre los 6:45 min el kilómetro y terminar en aproximadamente 01:08:00

En un principio, mi idea era recorrer unos 8 kilómetros, sabiendo que si era capaz de poder con ellos con cierta tranquilidad el 10k estaba a mano. Sin embargo, aunque he empezado con bastante pocas energías me he ido sintiendo mejor con el pasar de los kilómetros y me he animado en primer lugar a plantearme los 10 y posteriormente a incrementar un poco el ritmo. De hecho me ha sorprendido mucho marcar parciales por debajo de los 6:00 especialmente en el kilómetro 9 donde normalmente llego más bien justo de fuerzas.

El resultado final ha sido de 01:02:48, que es casi 8 minutos menos de lo que me había propuesto para la carrera de las empresas del domingo, así que, aunque es cierto que mi rodaje ha sido por un terreno bastante liso y que conozco como la palma de la mano mientras que la Carrera de las Empresas tiene mucho de subida, me ha inspirado cierta tranquilidad a la hora de afrontar la que será mi primera carrera en mucho tiempo.

Preparado para la carrera de las empresas


¡Nos vemos en las calles!